EL CUENTO DE LA ¿BUENA O MALA SUERTE?
Un granjero vivía en una pequeña y pobre aldea, sus paisanos lo consideraban
afortunado porque tenía un caballo que utilizaba para labrar y transportar la cosecha. Pero un día el caballo se escapó. La noticia corrió pronto por el pueblo, de manera que al llegar la noche los vecinos fueron a consolarle por aquella grave pérdida. Todos le decían: "¡qué mala suerte has tenido! "La respuesta del granjero fue un sencillo:
"puede ser, puede ser"
Pocos días después, el caballo regresó trayendo consigo dos yeguas salvajes que había encontrado en las montañas. Enterados los aldeanos acudieron de nuevo, esta vez a darle la enhorabuena y comentarle su buena suerte, a lo que él volvió a contestar:
"puede ser, puede ser".
Al día siguiente, el hijo del granjero trató de domar a una de las yeguas, pero ésta lo arrojó al suelo y el joven se rompió una pierna. Los vecinos visitaron al herido y lamentaron su mala suerte, pero el padre respondió otra vez:
"puede ser, puede ser".
Una semana más tarde aparecieron en el pueblo los oficiales de reclutamiento para llevarse a los jóvenes al ejército. El hijo del granjero fue rechazado por tener rota la pierna. Al atardecer, los aldeanos que habían despedido a sus hijos se reunieron en la taberna y comentaron la buena estrella del granjero, mas éste, como podemos imaginar, contestó nuevamente:
"puede ser, puede ser".
….a partir de aquí podemos alargar la historia todo lo que nos apetezca, siguiendo siempre la misma filosofía “puede ser, puede ser”…
Como trabajo personal, nos podemos autopreguntar: ¿Qué cambiaría en mi vida si adopto de vez en cuando esta filosofía?

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